Cómo funciona
Te registras, eliges tu sector, pegas una línea de código. Tres pasos, una tarde.
Ver los tres pasosLos clientes reservan en tu web a las 2 de la mañana, en domingo y mientras tienes las manos ocupadas. Tú solo te presentas y haces el trabajo.
Te registras, eliges tu sector, pegas una línea de código. Tres pasos, una tarde.
Ver los tres pasosDiez oficios, cada uno con su menú de servicios ya montado. Mira exactamente qué se te crea.
Busca tu oficioUn panel de reservas de verdad en la web de una tienda inventada. Reserva tú mismo una cita.
Pruébalo ahoraTres planes, todo incluido, sin comisión por reserva. Lo dejas cuando quieras.
Ver los planesNo pierdes clientes porque no te quieran. Los pierdes porque nadie pudo localizarte en el momento en que lo decidieron.
Suena el teléfono en mitad de un corte. Tienes las manos llenas de tinte. Para cuando te las limpias ya ha saltado el buzón, y casi nadie deja mensaje.
Tú cierras a las 6. El cliente lo decide a las 11. Noches, domingos, festivos. Es justo cuando la gente se sienta con el móvil y por fin resuelve su lista de pendientes.
Llaman, no coges, llaman al siguiente. Nadie llama dos veces para cortarse el pelo. Se lleva la cita quien coja antes el teléfono, o quien le deje reservar sin llamar.
No es una web nueva. No es una centralita nueva. Es una página de reservas que vive dentro de la web que ya tienes y que no se va nunca a casa.
Tu página de reservas no cierra, no para a comer y no libra los domingos. Festivos incluidos. La cita entra en tu agenda mientras duermes.
El cliente elige servicio y hora él mismo, entre los huecos que de verdad tienes libres. Se acabó el «¿a ti qué hora te viene bien?» cinco veces seguidas.
Nombre, teléfono y correo quedan guardados con cada reserva: son tuyos y te los puedes exportar. Esa lista es con la que llenas un martes flojo más adelante.
El panel de reservas va dentro de tu página: misma dirección, mismo aspecto. El cliente ve tus servicios, tus duraciones y tus huecos reales, y termina en cosa de un minuto desde el móvil.
La mayoría de los sistemas de reservas te dan una pantalla en blanco y suerte. Nosotros te damos el menú que tu oficio usa de verdad: categorías, servicios y duraciones realistas, listos para funcionar.
Ni web nueva, ni app que tus clientes tengan que descargarse, ni nada que instalar en un ordenador.
Tus categorías y servicios se crean solos. Cambia los nombres a como los llamas tú, pon tus precios y fija tu horario.
Quien te hizo la web lo hace en dos minutos. Y si prefieres no tocarla, nos la mandas y lo hacemos nosotros.
El panel de reservas ya está vivo en tu página. La primera cita puede entrar antes de que cierres hoy.
Esa es toda la instalación. Una línea, en la página donde quieras que reserven.
Preferimos no enseñarte nada antes que enseñarte números inventados. Aquí aparecerán nombres, fotos y frases reales según vayan arrancando nuestros primeros negocios, con su permiso y ni un minuto antes.
Móntalo esta tarde y deja que los clientes de esta noche se reserven solos. Te quedas con la web que ya tienes.